Buscar este blog

Mis Escritos

Mis escritos

son gratutitos

copia y pega

y ya está.

Los derechos de autor son demasiado caros

son la excusa del depredador

para hacer dinero fácil

a costa del escritor.

Por eso prefiero confiar

en que se reconocerá mi autoría.

Por eso, yo regalo mi trabajo

siempre que reconozcan mi autoría...

Copia y pega y es todo tuyo,

con mi nombre en el final.

Gracias

lunes, 7 de enero de 2008

El dolor que camina en estancias.

El dolor que camina
es silencio de daga
en la bruma nocturna de una plaza.
Es vida clandestina
que se adhiere cual plaga
y con todo lo bonito ella arrasa.
Es pasión que atenaza
todo sueño prohibido.
El dolor que me ahorro,
es el violento aluvión atrevido
que todo lo destroza,
y luego se exculpa mientras retoza.

El dolor que deambula
sin descanso o reposo,
es un cometa candente que estalla
y se estrella y estrangula
todo evento gozoso.
Es un mar de fusiles en batalla;
es enorme muralla
sometida a una acera.
Y es el llanto sufrido
de otro recién nacido.
De la esperanza asesina; es la vera,
este mal oprobioso
que anda conmigo perenne y furioso.

Es error consumado
por la bárbara historia;
es el arma en las manos del infante
que aniquila al malvado,
con la bala notoria
que desconoce el oblivion infamante.
Malestar comediante,
es enjambre de dardos
en país extraviado.
En terreno salado
es otro plantío de abrojos y cardos.
Es un sueño vencido
que presto se abalanza hacia el olvido.

El dolor que se enciende
cual cigarro dañoso
asegura ser mi mejor amigo,
es que el pobre no entiende
que es pesar angustioso,
un fardo, tal vez mi peor enemigo.
¡Y camina conmigo!
Es deber que atesoro
cual si fuera dorado,
es colmo maniatado:
la más arrogante ofensa al decoro.
Es ondear de banderas
a la defensa de vanas quimeras.

El dolor que se empina,
es arrullo de espada
que nos mantiene en perpetua vigilia.
Es gas que contamina
la jocosa balada,
que mantiene junta a toda la familia:
contiende y no concilia
y además amenaza
con destruir la unidad
que engendra felicidad.
Es querer saltar desde una terraza;
y volando hasta el cielo
y empuñando arpas, rasgar todo velo.

Es ardor que incinera,
puntada que fastidia,
una pesadilla infame y aterida.
Es acaso la cera
de la abeja que lidia,
que aun ganando, queda de muerte herida.
Es acaso la ida
a un planeta lejano
para luego regresar
y con sorpresa encontrar
que no hay nadie que te tienda una mano:
mil años transcurrieron
y todos tus conocidos murieron.

Es en fin, la soledad
que fustiga y carcome
rumiando recuerdos de un vil pasado
pletórico de maldad.
Es el río que come
su albo caudal, secándose pausado.
Es el sapo besado;
por la noble princesa,
que no se ha transformado
en su príncipe amado,
a pesar de su impecable belleza.
Es este patito feo
que no alcanzó a convertirse en cisne neo.

No hay comentarios: