Me fumo las ganas de volver a verte
en cada cigarrillo que incinera vientos,
en cada bocanada que se ahoga en cuentos
me fumo las ganas de volver a verte.
Me bebo las ganas de fornicar de nuevo
en cada copa en que navego en cueros,
en cada vaso en que se hunden vuelos
me bebo las ganar de fornicar de nuevo.
Me como las ganas de comerte a besos
en cada bocado del que aun reniego
en cada trozo de alimento viejo
me como las ganas de comerte a besos.
Y ya no respiro sin tu aliento fresco
y ya no me duermo sin tu piel de almohada
y ya no me siento sin tu blonda llaga
y ya no lamento sin tu pubis yerto.
Me vuelvo hacia adentro sin tus ojos tiernos
autismo silente enarbolo al cierzo
calor de esquizoide me sutura el cuerpo
si ya no me miran esos ojos bellos.
Por eso no pido más clemencia o duelo
que el verte parir de mi sangre un sueño,
que el verte morir en mi poro inquieto
y verte sangrar hasta hallarme muerto.
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martes, 15 de enero de 2008
Rapsodia subjetiva.
miércoles, 9 de enero de 2008
Afuera
Afuera, a la intemperie
los sueños desgarrados
se retuercen moribundos
sin consuelo ni ilusiones.
Dejemos toda ilusión tras las puertas,
adentro, en este cuarto
tú y yo, tan reales, tan creíbles
tan multi-dimensionales
desde el alba hasta el olvido.
Dejemos la ilusión tras la puerta,
adentro, en nuestros ojos,
la censura ya no existe
ha sido degollada por el hacha de reencuentros,
ha sido desintegrada por las luces pasionales
de un incendio de emociones.
Las tristezas de tus ojos,
cicatrices de desplantes e ironías y silencios
son dos grandes fogaradas,
son ardientes llamaradas
que incineran esos vientos
forjados con dolor,
las tristezas de tus ojos
son umbrales al amor
son umbrales, son portales
a la ausencia y al amor.
los sueños desgarrados
se retuercen moribundos
sin consuelo ni ilusiones.
Dejemos toda ilusión tras las puertas,
adentro, en este cuarto
tú y yo, tan reales, tan creíbles
tan multi-dimensionales
desde el alba hasta el olvido.
Dejemos la ilusión tras la puerta,
adentro, en nuestros ojos,
la censura ya no existe
ha sido degollada por el hacha de reencuentros,
ha sido desintegrada por las luces pasionales
de un incendio de emociones.
Las tristezas de tus ojos,
cicatrices de desplantes e ironías y silencios
son dos grandes fogaradas,
son ardientes llamaradas
que incineran esos vientos
forjados con dolor,
las tristezas de tus ojos
son umbrales al amor
son umbrales, son portales
a la ausencia y al amor.
Ah rencor malvado
Ah rencor malvado
que ahogas a mi princesa
con pericia y con destreza
en un lagrimal salado.
Ah rencor cargado
de culpa y vergüenza tiesa.
De los pies a la cabeza
degüellas todo lo amado.
Ah rencor olvidado
que regresas nuevamente
con tu astucia inclemente
a dañar lo desahuciado.
que ahogas a mi princesa
con pericia y con destreza
en un lagrimal salado.
Ah rencor cargado
de culpa y vergüenza tiesa.
De los pies a la cabeza
degüellas todo lo amado.
Ah rencor olvidado
que regresas nuevamente
con tu astucia inclemente
a dañar lo desahuciado.
martes, 8 de enero de 2008
Concubinato. (soneto tridecasílabo)
Concubinato que me esperas en la esquina,
eres conato de cuitas y de alegrías,
eres el sueño que amortaja fantasías,
eres la piedra que apabulla al que camina.
Concubinato que se aleja y se avecina
como un tornado que se viste de agonías
y furibundo, nos esgrime sus manías,
casi alentando la celada que asesina.
Sobre tu seno me desangro, consecuente.
Sobre tu pubis es que exploto, caigo y muero;
soy concubino, fatuo ardor, mal oyente
y soy tu esclavo, entregado en alma y cuero.
Tú eres mi dueña, ligada a mi de por vida
y a esta leyenda, que silente está dormida.
eres conato de cuitas y de alegrías,
eres el sueño que amortaja fantasías,
eres la piedra que apabulla al que camina.
Concubinato que se aleja y se avecina
como un tornado que se viste de agonías
y furibundo, nos esgrime sus manías,
casi alentando la celada que asesina.
Sobre tu seno me desangro, consecuente.
Sobre tu pubis es que exploto, caigo y muero;
soy concubino, fatuo ardor, mal oyente
y soy tu esclavo, entregado en alma y cuero.
Tú eres mi dueña, ligada a mi de por vida
y a esta leyenda, que silente está dormida.
lunes, 7 de enero de 2008
Tristeza oxigenada.
Tristeza indetenible, inquebrantable, inacabable, irrepetible, impostergable, inaguantable;
tristeza etérea, invisible, aviesa, pálida
como la luz de la mañana entre ramales
de árboles de frondosa penumbra.
Como la tiniebla inequívoca
de la noche profunda, cuando más profunda es la noche
y las estrellas han huido despavoridas
a sus guaridas siderales.
Tristeza arácnida de telaraña vacía
sin una vulgar mosca entre sus redes,
tristeza aclimatada a los inviernos tropicales;
de nevados riscos y heladas sombras
en mis venas doloridas
por recuerdos brumosos:
Tañe tus cuerdas de guitarra ausente,
afina tu arpa melodiosa,
toca de nuevo el órgano basílico y templario
del fondo de los sesos.
Que tu concierto sea un soplo
de brisa de venados y tapires
y báquiros en manadas solidarias,
un sonar de cascabeles sin venenos,
un aplauso marítimo a horizontes lejanos e indefinidos,
un aroma de nardos y claveles
en las tierras escondidas del sauce y del ciprés,
un murmullo de chicharras
y un silencio de mendigos.
Que tu concierto sea
latigazo al egoísmo despiadado,
mordida voraz de caimán enfurecido,
zarpazo eficaz de bengala enardecida
tragándose al tigre que le diera un nombre.
Tristeza inconsecuente, impaciente, intransigente, inconsciente y transmutada
en piedra filosofal nunca descubierta,
en santo grial inútilmente humedecido
por sagrada salivación,
en poder de holocausto asteroideo,
sucumbe ante la metamorfosis sublime
que transforma el lúrido arrastre
en majestuoso vuelo...
Da paso a la alegría
tristeza oxigenada.
tristeza etérea, invisible, aviesa, pálida
como la luz de la mañana entre ramales
de árboles de frondosa penumbra.
Como la tiniebla inequívoca
de la noche profunda, cuando más profunda es la noche
y las estrellas han huido despavoridas
a sus guaridas siderales.
Tristeza arácnida de telaraña vacía
sin una vulgar mosca entre sus redes,
tristeza aclimatada a los inviernos tropicales;
de nevados riscos y heladas sombras
en mis venas doloridas
por recuerdos brumosos:
Tañe tus cuerdas de guitarra ausente,
afina tu arpa melodiosa,
toca de nuevo el órgano basílico y templario
del fondo de los sesos.
Que tu concierto sea un soplo
de brisa de venados y tapires
y báquiros en manadas solidarias,
un sonar de cascabeles sin venenos,
un aplauso marítimo a horizontes lejanos e indefinidos,
un aroma de nardos y claveles
en las tierras escondidas del sauce y del ciprés,
un murmullo de chicharras
y un silencio de mendigos.
Que tu concierto sea
latigazo al egoísmo despiadado,
mordida voraz de caimán enfurecido,
zarpazo eficaz de bengala enardecida
tragándose al tigre que le diera un nombre.
Tristeza inconsecuente, impaciente, intransigente, inconsciente y transmutada
en piedra filosofal nunca descubierta,
en santo grial inútilmente humedecido
por sagrada salivación,
en poder de holocausto asteroideo,
sucumbe ante la metamorfosis sublime
que transforma el lúrido arrastre
en majestuoso vuelo...
Da paso a la alegría
tristeza oxigenada.
Uffá
¡UFFÁ!
qué fastidio de día
y qué melancolía;
qué bochorno sin nombre
y qué pesadez de hombre
que soy...
justo hoy
en verdad no me tolero
y lo único que quiero
es deshacerme de mí...
qué fastidio de día
y qué melancolía;
qué bochorno sin nombre
y qué pesadez de hombre
que soy...
justo hoy
en verdad no me tolero
y lo único que quiero
es deshacerme de mí...
Vieja herida.
No se qué es lo que tiene
este día, que se me viene
bamboleando su claridad
con suma versatilidad.
No se qué es lo que le falta
a este cielo que se esmalta
y se estremece furioso
en un llover tormentoso.
No se qué es lo que pretende
este malestar agrio y allende
mis recuerdos más distantes:
cicatrices despernantes.
No se qué es lo que tiene
el día, que se entretiene
en jurungar la vieja herida
que me causaras, mi vida.
este día, que se me viene
bamboleando su claridad
con suma versatilidad.
No se qué es lo que le falta
a este cielo que se esmalta
y se estremece furioso
en un llover tormentoso.
No se qué es lo que pretende
este malestar agrio y allende
mis recuerdos más distantes:
cicatrices despernantes.
No se qué es lo que tiene
el día, que se entretiene
en jurungar la vieja herida
que me causaras, mi vida.
Viernes.
Viernes acuciado,
oscuro y muy goloso,
viernes sedicioso
que abre su costado.
Viernes angustiado,
herido y oprobioso,
viernes que destrozo
cual viento huracanado.
Viernes coronado,
valiente y animoso,
viernes que me gozo
con baile desterrado.
Viernes entre hogueras,
un poco pervertido,
inquieto y consentido,
vedando primaveras.
Viernes de quimera,
de ilusión y olvido,
Viernes comedido
que a Crusoe sirviera.
Viernes maniatado,
viernes fustigante,
que como fiel amante
no rumia lo pasado.
Viernes comediante
último y primero,
viernes que ya espero
mudo y trepidante.
Viernes futbolista
pateando al mundo entero;
no siempre fue certero
tu golpe, viejo artista.
Viernes tempranero,
celoso y mendigante,
famoso y falso amante
del sábado fiestero.
Viernes obsoleto
pleno de guillotinas,
con vestes vespertinas
y caras de concreto.
Viernes insolente
aburrido y ñero,
viernes pelotero
bateándose la frente.
Te vas pero regresas,
y el don que nos profesas
se escurre entre mis canas
hasta las próximas semanas.
oscuro y muy goloso,
viernes sedicioso
que abre su costado.
Viernes angustiado,
herido y oprobioso,
viernes que destrozo
cual viento huracanado.
Viernes coronado,
valiente y animoso,
viernes que me gozo
con baile desterrado.
Viernes entre hogueras,
un poco pervertido,
inquieto y consentido,
vedando primaveras.
Viernes de quimera,
de ilusión y olvido,
Viernes comedido
que a Crusoe sirviera.
Viernes maniatado,
viernes fustigante,
que como fiel amante
no rumia lo pasado.
Viernes comediante
último y primero,
viernes que ya espero
mudo y trepidante.
Viernes futbolista
pateando al mundo entero;
no siempre fue certero
tu golpe, viejo artista.
Viernes tempranero,
celoso y mendigante,
famoso y falso amante
del sábado fiestero.
Viernes obsoleto
pleno de guillotinas,
con vestes vespertinas
y caras de concreto.
Viernes insolente
aburrido y ñero,
viernes pelotero
bateándose la frente.
Te vas pero regresas,
y el don que nos profesas
se escurre entre mis canas
hasta las próximas semanas.
Tristes miradas.
Bajo un cielo de azul efervescente
contemplo tu silencio inaccesible,
tu silueta, tu figura invencible
y cotidiana en medio de la gente.
Te me acercas, mirada de simiente
y desnudas mi cuerpo con tus ojos
desvelando; de mi alma, los abrojos.
Yo devuelvo miradas de serpiente.
Una lágrima escapa del momento
cual llovizna lavando mil despojos,
un murmullo cabalga sobre el viento
cual incendio que enciende los antojos
de una paz angustiosa y evasiva
entre seres de vida convulsiva.
Y de regreso al limbo del poniente
me voy solo, llorando amargamente...
contemplo tu silencio inaccesible,
tu silueta, tu figura invencible
y cotidiana en medio de la gente.
Te me acercas, mirada de simiente
y desnudas mi cuerpo con tus ojos
desvelando; de mi alma, los abrojos.
Yo devuelvo miradas de serpiente.
Una lágrima escapa del momento
cual llovizna lavando mil despojos,
un murmullo cabalga sobre el viento
cual incendio que enciende los antojos
de una paz angustiosa y evasiva
entre seres de vida convulsiva.
Y de regreso al limbo del poniente
me voy solo, llorando amargamente...
Se me subió la depre.
La última caricia en el lecho de muerte,
todas las noches repitiéndose
como un holocausto cotidiano.
Y yo, mi soledad siamesa
y la terrible osadía agorera,
le decimos adiós;
noche a noche,
a tu cruel ausencia.
todas las noches repitiéndose
como un holocausto cotidiano.
Y yo, mi soledad siamesa
y la terrible osadía agorera,
le decimos adiós;
noche a noche,
a tu cruel ausencia.
Sollozos.
Sollozo,
árbol corroído,
desarraigado,
solitario y nebuloso.
Sollozo,
destino sin conciencia,
claustro sempiterno,
poema inacabado
de versos moribundos.
Sollozo,
pálpito arrítmico,
oquedad clandestina,
simiente silenciosa
de gotas de rocío,
en fin;
apenas
tan sólo
un tímido
sollozo.
árbol corroído,
desarraigado,
solitario y nebuloso.
Sollozo,
destino sin conciencia,
claustro sempiterno,
poema inacabado
de versos moribundos.
Sollozo,
pálpito arrítmico,
oquedad clandestina,
simiente silenciosa
de gotas de rocío,
en fin;
apenas
tan sólo
un tímido
sollozo.
Soledades silentes.
Ayer
volví a ver
el renacer
de la idiotez...
Mi tez
se confunde,
mientras mi alma se hunde
en un rizo descendente,
y yo impotente
me dejo seducir trágicamente
por la angustia y la depresión;
con inusitado tesón
me desprendo de mí mismo
alienándome en un abismo
de soledades silentes.
¡Cuántos inconvenientes!
volví a ver
el renacer
de la idiotez...
Mi tez
se confunde,
mientras mi alma se hunde
en un rizo descendente,
y yo impotente
me dejo seducir trágicamente
por la angustia y la depresión;
con inusitado tesón
me desprendo de mí mismo
alienándome en un abismo
de soledades silentes.
¡Cuántos inconvenientes!
Cruel indiferencia
¿Habrá dolor más profundo que el generado
por la cruel indiferencia?
Sentirse estorbo incluso en familia,
ser rechazado una y otra vez
por aquellos seres que nos dieron la vida,
ser apartados, alienados, marginados,
como turpial en jaula enjoyada y vistosa.
Es que hay padres que reniegan de sus propios hijos,
es que hay seres que desplantan al amor mismo,
¿a qué le temen?
¿Es que acaso estos niños piden fortunas?
¡no! tan sólo una caricia,
un abrazo, una sonrisa, una señal
de que en realidad existen
y el mundo sabe que existen.
Lo siento si aquí no me salió un poema
pero la rabia me ofusca,
el dolor me obnubila,
la impotencia me hace estallar
entre la culpa y la vergüenza.
¿Cuántas esperanzas desvanecen en las calles?
¿Cuántos niños se sienten estorbos
en sus propias casas?.
¿Hasta cuándo Dios mío?
¿Habrá mayor tristeza que la de un niño abandonado?;
pues si la hay
es la tristeza de un niño rechazado una y otra vez
por sus propios padres.
por la cruel indiferencia?
Sentirse estorbo incluso en familia,
ser rechazado una y otra vez
por aquellos seres que nos dieron la vida,
ser apartados, alienados, marginados,
como turpial en jaula enjoyada y vistosa.
Es que hay padres que reniegan de sus propios hijos,
es que hay seres que desplantan al amor mismo,
¿a qué le temen?
¿Es que acaso estos niños piden fortunas?
¡no! tan sólo una caricia,
un abrazo, una sonrisa, una señal
de que en realidad existen
y el mundo sabe que existen.
Lo siento si aquí no me salió un poema
pero la rabia me ofusca,
el dolor me obnubila,
la impotencia me hace estallar
entre la culpa y la vergüenza.
¿Cuántas esperanzas desvanecen en las calles?
¿Cuántos niños se sienten estorbos
en sus propias casas?.
¿Hasta cuándo Dios mío?
¿Habrá mayor tristeza que la de un niño abandonado?;
pues si la hay
es la tristeza de un niño rechazado una y otra vez
por sus propios padres.
Recuerdos de liceo
Diez y diez
y suena el timbre;
tú apagas ese cigarrillo tóxico
y amigable
y sales disparado;
en estrepitosa carrera,
hacia las aulas.
Evades la estampida de estudiantes
toreando con destreza
alumnos y profesores
y finalmente entras a clase.
El profesor Cara de Cañón
te mira de reojo
con disgusto evidente;
mientras tú sonríes con malicia
mirándola a ella;
espléndida y vibrante,
sentada en el primer pupitre
de la larga fila.
La observas buscando su aprobación;
su complicidad,
y ella baja la vista
y mirándose los pies
también sonríe,
levemente
como quien no quiere la cosa.
Y claro,
luego está la otra,
hermosa y pícara,
formosa, popular y bella,
que lo ha hecho con todos
menos contigo...
-"¿será verdad?"
"¿Tan feo soy?"-
Súbitamente,
un descubrimiento importante
te devuelve a la realidad;
alguien te escondió los libros
en una travesura dolorosa;
-"¿Quién sería el desgraciado?
¡Pero lo voy a quebrar!"-
El profesor te hace una pregunta
para devolverte al presente;
y mientras; tú, navegando
en el Mar de la Tranquilidad
allá en la Luna,
dejas de mirar al vacío infinito
y prestas algo de atención...
El profesor te cuestiona nuevamente,
te pones en pie tímidamente,
asustado, evidentemente asustado;
tratas de encontrar una respuesta
que sabes bien que desconoces por completo;
buscas el as bajo la manga
y finges tratar de recordar,
pretendes hacer memoria.
Pero tu memoria se fue de vacaciones
con tu inteligencia,
sin siquiera despedirse de ti...
-¡Siéntese, tiene una nota negativa!-
Y mientras tomas asiento
piensas para tus adentros:
"Pregúntame si me importa; ¡jah!"...
y suena el timbre;
tú apagas ese cigarrillo tóxico
y amigable
y sales disparado;
en estrepitosa carrera,
hacia las aulas.
Evades la estampida de estudiantes
toreando con destreza
alumnos y profesores
y finalmente entras a clase.
El profesor Cara de Cañón
te mira de reojo
con disgusto evidente;
mientras tú sonríes con malicia
mirándola a ella;
espléndida y vibrante,
sentada en el primer pupitre
de la larga fila.
La observas buscando su aprobación;
su complicidad,
y ella baja la vista
y mirándose los pies
también sonríe,
levemente
como quien no quiere la cosa.
Y claro,
luego está la otra,
hermosa y pícara,
formosa, popular y bella,
que lo ha hecho con todos
menos contigo...
-"¿será verdad?"
"¿Tan feo soy?"-
Súbitamente,
un descubrimiento importante
te devuelve a la realidad;
alguien te escondió los libros
en una travesura dolorosa;
-"¿Quién sería el desgraciado?
¡Pero lo voy a quebrar!"-
El profesor te hace una pregunta
para devolverte al presente;
y mientras; tú, navegando
en el Mar de la Tranquilidad
allá en la Luna,
dejas de mirar al vacío infinito
y prestas algo de atención...
El profesor te cuestiona nuevamente,
te pones en pie tímidamente,
asustado, evidentemente asustado;
tratas de encontrar una respuesta
que sabes bien que desconoces por completo;
buscas el as bajo la manga
y finges tratar de recordar,
pretendes hacer memoria.
Pero tu memoria se fue de vacaciones
con tu inteligencia,
sin siquiera despedirse de ti...
-¡Siéntese, tiene una nota negativa!-
Y mientras tomas asiento
piensas para tus adentros:
"Pregúntame si me importa; ¡jah!"...
¿Por qué te escondes?
¿Por qué te escondes en esa cantimplora vacía?
-para saciarte la sed-
¿Por qué te escondes en esa nevera tan fría?
-para aplacarte la fiebre-
¿Por qué te escondes en el aire acondicionado?
-para serte brisa-
¿Por qué te escondes en el bombillo apagado?
-para serte luz-
¿Por qué te escondes en el yesquero dorado?
-para calentarte en invierno-
¿Y por qué te escondes en el infierno?
-para sacarte de aquí-
-Todo lo que hago, lo hago por ti...
-para saciarte la sed-
¿Por qué te escondes en esa nevera tan fría?
-para aplacarte la fiebre-
¿Por qué te escondes en el aire acondicionado?
-para serte brisa-
¿Por qué te escondes en el bombillo apagado?
-para serte luz-
¿Por qué te escondes en el yesquero dorado?
-para calentarte en invierno-
¿Y por qué te escondes en el infierno?
-para sacarte de aquí-
-Todo lo que hago, lo hago por ti...
Nostalgias.
Voy soltando mis poesías como a hojas de laurel,
dejándoselas al viento, ellas viajan en tropel.
No se cuánto he de vivir, no se cuánto he de querer,
y no tengo pura idea de lo que queda por ver.
Van zarpando emociones como barcos de papel,
desde puertos que en mi alma se inundaron sin cuartel.
Se elevan mis pasiones hacia nubes de oropel;
despegando desde mi alma, buscando neo vergel.
No se a cuánto he de aspirar, no se cuánto he de exigir,
me pregunto cuánto tiempo me queda por vivir,
y si el vago tiempo es bueno, y la muerte mi amiga;
tal vez algún reconocimiento yo consiga.
Si la nieve se derrite, despejando el verde,
tal vez; sellando nuevo pacto, contigo acuerde
volver a las colinas floridas de anteayer,
besándote la fuente de do' mana mi poder.
Si alguna de estas estrofas llegaras a leer,
no pienses que son quejas por lo que no pudo ser;
cuestiónate mas bien si algo queda aún por salvar,
si aun quedara un buque en que podamos navegar
dejándoselas al viento, ellas viajan en tropel.
No se cuánto he de vivir, no se cuánto he de querer,
y no tengo pura idea de lo que queda por ver.
Van zarpando emociones como barcos de papel,
desde puertos que en mi alma se inundaron sin cuartel.
Se elevan mis pasiones hacia nubes de oropel;
despegando desde mi alma, buscando neo vergel.
No se a cuánto he de aspirar, no se cuánto he de exigir,
me pregunto cuánto tiempo me queda por vivir,
y si el vago tiempo es bueno, y la muerte mi amiga;
tal vez algún reconocimiento yo consiga.
Si la nieve se derrite, despejando el verde,
tal vez; sellando nuevo pacto, contigo acuerde
volver a las colinas floridas de anteayer,
besándote la fuente de do' mana mi poder.
Si alguna de estas estrofas llegaras a leer,
no pienses que son quejas por lo que no pudo ser;
cuestiónate mas bien si algo queda aún por salvar,
si aun quedara un buque en que podamos navegar
Nostalgia Appenninica.
El perfume de los olivares de Visciano
está firmemente atado a mis narices;
las callejuelas y callejones de San Paolo Belsito
se revelan en mis sueños nocturnos;
desde la Nola aplanada y sincera
hasta el pequeño y despoblado Líveri;
desde el antiguo castillo de Lauro
hasta las alturas de Quindici y el valle de Forino,
he aspirado el olor a fresca campiña:
con sus ninfas castañas y brunas, de ojos claros,
con sus robustos e imponentes nogales
flanqueados siempre por avellanos diminutos
-como en un ejército de incautos Davides
amenazando con sus ondas a soberbios filisteos-.
Pompeya enterrada y Pompeya frondosa,
Ercolano sepultado y Ercolano pujante,
Marigliano, Pomigliano, Poggioreale carcelaria,
cuántas remembranzas deambulan
por mi fraudulenta memoria,
abriéndose paso entre mis sueños y pesadillas.
Tanto así me has marcado
tú, la Italia campesina.
La azada en mi mano,
el sudor sobre mi frente,
el secor ajando mi garganta,
mientras aún fondeo alrededor de los cerezos,
de los perales, de los manzanos, nogales y avellanos.
Sendas fosas para el abono;
como en un poético y lucubrador coito
ansimante y delicioso
entre mis manos y tus tierras,
desde la obscuridad de mi alcoba
y la profundidad de mis sueños.
Somma Vesuviana, son tus uvas
la fuente del vino que corre por mis venas.
Campania hermosa, generosa y castigada,
en mi corazón suena aún tu campanada.
está firmemente atado a mis narices;
las callejuelas y callejones de San Paolo Belsito
se revelan en mis sueños nocturnos;
desde la Nola aplanada y sincera
hasta el pequeño y despoblado Líveri;
desde el antiguo castillo de Lauro
hasta las alturas de Quindici y el valle de Forino,
he aspirado el olor a fresca campiña:
con sus ninfas castañas y brunas, de ojos claros,
con sus robustos e imponentes nogales
flanqueados siempre por avellanos diminutos
-como en un ejército de incautos Davides
amenazando con sus ondas a soberbios filisteos-.
Pompeya enterrada y Pompeya frondosa,
Ercolano sepultado y Ercolano pujante,
Marigliano, Pomigliano, Poggioreale carcelaria,
cuántas remembranzas deambulan
por mi fraudulenta memoria,
abriéndose paso entre mis sueños y pesadillas.
Tanto así me has marcado
tú, la Italia campesina.
La azada en mi mano,
el sudor sobre mi frente,
el secor ajando mi garganta,
mientras aún fondeo alrededor de los cerezos,
de los perales, de los manzanos, nogales y avellanos.
Sendas fosas para el abono;
como en un poético y lucubrador coito
ansimante y delicioso
entre mis manos y tus tierras,
desde la obscuridad de mi alcoba
y la profundidad de mis sueños.
Somma Vesuviana, son tus uvas
la fuente del vino que corre por mis venas.
Campania hermosa, generosa y castigada,
en mi corazón suena aún tu campanada.
Nostalgia Andina.
¡Ah Boconó de mis entrañas!;
en Burbusay comí tus magnas fresas,
en San Rafael amé a tus albas damas,
y en tu abundancia de cascadas
dejé un día mis ansias de gitano.
Valera calurosa,
Betijoque encantador,
Iznotú religioso,
diminuto Trujillo.
Mucuchies siempre frío,
Bailadores siempre verde,
Pico Espejo,
reflejo
de frailejón y nieve.
Páramos de ensueño y aventuras
pletóricos de cascadas y lagunas.
¡Ay qué divino el calentadito!
cuando el frío cala hasta los huesos,
qué ricas las cachapas de maíz tierno,
las arepas de trigo, los dulces de ajonjolí,
el arequipe, el queso de mano,
y esos besitos de coco
que de tus labios comí
lamiéndolos poco a poco.
Andes de mis glorias y penas.
Andes de mis muchos poemas,
anclados a las profundidades de mi alma,
lloraré la cruel ausencia
de tus floridos paisajes
y soñaré con la indulgencia
de tus picachos y honduras
y magníficos parajes.
en Burbusay comí tus magnas fresas,
en San Rafael amé a tus albas damas,
y en tu abundancia de cascadas
dejé un día mis ansias de gitano.
Valera calurosa,
Betijoque encantador,
Iznotú religioso,
diminuto Trujillo.
Mucuchies siempre frío,
Bailadores siempre verde,
Pico Espejo,
reflejo
de frailejón y nieve.
Páramos de ensueño y aventuras
pletóricos de cascadas y lagunas.
¡Ay qué divino el calentadito!
cuando el frío cala hasta los huesos,
qué ricas las cachapas de maíz tierno,
las arepas de trigo, los dulces de ajonjolí,
el arequipe, el queso de mano,
y esos besitos de coco
que de tus labios comí
lamiéndolos poco a poco.
Andes de mis glorias y penas.
Andes de mis muchos poemas,
anclados a las profundidades de mi alma,
lloraré la cruel ausencia
de tus floridos paisajes
y soñaré con la indulgencia
de tus picachos y honduras
y magníficos parajes.
Heridas palpitantes (depresión)
Hay heridas que no sangran
pero palpitan lo mismo,
son caídas al abismo
de amores que se desangran.
Hay suicidios que no matan
pero asesinan lo mismo,
son gotas de pesimismo,
féretros que almas atan.
Depresión inexpugnable,
sedienta de almas jocosas.
Sorbes prácticas gozosas:
vampiresa despreciable.
Transformas todo en escoria,
dejando el alma vacía,
tan triste, escuálida y fría
como una reseca noria.
Distorsionas realidades...
destruyendo mocedades.
pero palpitan lo mismo,
son caídas al abismo
de amores que se desangran.
Hay suicidios que no matan
pero asesinan lo mismo,
son gotas de pesimismo,
féretros que almas atan.
Depresión inexpugnable,
sedienta de almas jocosas.
Sorbes prácticas gozosas:
vampiresa despreciable.
Transformas todo en escoria,
dejando el alma vacía,
tan triste, escuálida y fría
como una reseca noria.
Distorsionas realidades...
destruyendo mocedades.
No es para tanto.
-¡No es para tanto, hombre!
No es para tanto; dices,
pero duele,
seca las gargantas
lacera los espíritus
ataca corazones
despoja realidades
de prendas de alegría,
y roba al miserable tiempo
bocanadas de sonrisas
que se desvanecen
entre recuerdos vanos.
Y sí, me desconozco
¿de quién es ese rostro
que veo en el espejo?
¿De quién la cicatriz
que marca los silencios?
¿De quién el espinazo
doblado ante el reencuentro?
Y sí, me desconozco
no soy ese dolor
que suda en mis lamentos,
no soy esa tristeza
que ahoga mis cimientos.
Soy sólo la humareda
que viaja con el viento.
No es para tanto; dices,
pero duele,
seca las gargantas
lacera los espíritus
ataca corazones
despoja realidades
de prendas de alegría,
y roba al miserable tiempo
bocanadas de sonrisas
que se desvanecen
entre recuerdos vanos.
Y sí, me desconozco
¿de quién es ese rostro
que veo en el espejo?
¿De quién la cicatriz
que marca los silencios?
¿De quién el espinazo
doblado ante el reencuentro?
Y sí, me desconozco
no soy ese dolor
que suda en mis lamentos,
no soy esa tristeza
que ahoga mis cimientos.
Soy sólo la humareda
que viaja con el viento.
Memorias desgastadas.
Cuántos adioses atormentan nuestras almas,
cuántos silencios envejecen nuestras pieles,
¿cuánta soledad hará falta para crucificar un recuerdo?.
En las piras funestas de memorias desgastadas
arden las angustias y quebrantos
y deseos mutilados por olvidos siderales,
arden las letanías de epitafios repetidos
y se desgastan voluntades
ante el asedio de apatías
intransigentes e invulnerables.
Cuántos adioses sitian nuestras sonrisas,
cuántos silencios emboscan nuestra paz,
¿cuántas lágrimas harán falta para ahogar un recuerdo?.
Memorias, recuerdos, recuentos, remembranzas,
parecen carruseles dándole vueltas al alma.
Alienadas remembranzas nos azotan sin cuartel,
reduciendo a depresiones nuestras ganas de vencer.
cuántos silencios envejecen nuestras pieles,
¿cuánta soledad hará falta para crucificar un recuerdo?.
En las piras funestas de memorias desgastadas
arden las angustias y quebrantos
y deseos mutilados por olvidos siderales,
arden las letanías de epitafios repetidos
y se desgastan voluntades
ante el asedio de apatías
intransigentes e invulnerables.
Cuántos adioses sitian nuestras sonrisas,
cuántos silencios emboscan nuestra paz,
¿cuántas lágrimas harán falta para ahogar un recuerdo?.
Memorias, recuerdos, recuentos, remembranzas,
parecen carruseles dándole vueltas al alma.
Alienadas remembranzas nos azotan sin cuartel,
reduciendo a depresiones nuestras ganas de vencer.
Me cansé de luchar.
Me cansé de bregar, de nadar contra corriente;
estoy exhausto, fatigado hasta la obstinación,
y me harté de luchar.
Mejor me dejo arrastrar por las aguas cotidianas
a ver hasta donde me llevan,
total
mientras más me esfuerzo
menos logros consigo...
Total
la vida es un reloj de arena
y los granos se me agotan.
¿A qué bregar, entonces?
Mejor me relajo
y floto de espaldas
bocarriba,
disfrutando del paisaje celeste.
estoy exhausto, fatigado hasta la obstinación,
y me harté de luchar.
Mejor me dejo arrastrar por las aguas cotidianas
a ver hasta donde me llevan,
total
mientras más me esfuerzo
menos logros consigo...
Total
la vida es un reloj de arena
y los granos se me agotan.
¿A qué bregar, entonces?
Mejor me relajo
y floto de espaldas
bocarriba,
disfrutando del paisaje celeste.
Más reflexiones.
Mar, océano, piélago, mi salitroso amigo.
Orchila de blancas y cálidas arenas.
Mamo, meseta árida y siempre estiva,
de todas las mesetas, la más altiva.
Mergellina, lungomare enamorado a los pies del Vesubio,
gigante dormido, bello durmiente, silente, callado,
perpetuo amenazante que parece domado,
adorado tormento de una ciudad milenaria.
Mar, océano, piélago, mi salitroso amigo,
Oricao y Tarma, Tacoa y Arrecife.
Las Tunitas, que de tunas ya te quedan pocas,
y muy pocas gaviotas, fragatas y pelícanos.
Y en las playas de todo el orbe terrestre:
pedruscos y latas, piedrecillas y vidrios...
vidrios alisados, opacados por el cándido salitre,
se parecen tanto a mi corazón
alisado y opacado por desmanes, desplantes, desengaños.
El patito feo nunca se trocó en cisne real;
el sapo verde jamás se transformó en príncipe azul;
muy a pesar de todos los besos de todas las princesas rosadas
que besaron una y otra vez sus verdes mejillas de sapo.
El sapito se quedó verde y nunca dejó de croar.
Jamás se volvió azul...
Azul marino, ecuóreo, divino,
todo un océano encerrado en una botella de Parfait Amour.
Pero el amor perfecto es Dios
únicamente Dios.
Nadie más que Dios.
Dios: ¿qué pasó con mi media naranja?
alguien se la comió a mis espaldas
o acaso se extinguieron las naranjas.
Si no existe, no importa, dame entonces una media pera,
o una media parchita, o una media manzana
-ni se te ocurra darme una media banana-
o una media toronja, o una media uva...
... aunque sea dame una media tunita
con todo y sus espinas.
Me las calo las espinas,
me las calo
con tal de no envejecer solo...
Orchila de blancas y cálidas arenas.
Mamo, meseta árida y siempre estiva,
de todas las mesetas, la más altiva.
Mergellina, lungomare enamorado a los pies del Vesubio,
gigante dormido, bello durmiente, silente, callado,
perpetuo amenazante que parece domado,
adorado tormento de una ciudad milenaria.
Mar, océano, piélago, mi salitroso amigo,
Oricao y Tarma, Tacoa y Arrecife.
Las Tunitas, que de tunas ya te quedan pocas,
y muy pocas gaviotas, fragatas y pelícanos.
Y en las playas de todo el orbe terrestre:
pedruscos y latas, piedrecillas y vidrios...
vidrios alisados, opacados por el cándido salitre,
se parecen tanto a mi corazón
alisado y opacado por desmanes, desplantes, desengaños.
El patito feo nunca se trocó en cisne real;
el sapo verde jamás se transformó en príncipe azul;
muy a pesar de todos los besos de todas las princesas rosadas
que besaron una y otra vez sus verdes mejillas de sapo.
El sapito se quedó verde y nunca dejó de croar.
Jamás se volvió azul...
Azul marino, ecuóreo, divino,
todo un océano encerrado en una botella de Parfait Amour.
Pero el amor perfecto es Dios
únicamente Dios.
Nadie más que Dios.
Dios: ¿qué pasó con mi media naranja?
alguien se la comió a mis espaldas
o acaso se extinguieron las naranjas.
Si no existe, no importa, dame entonces una media pera,
o una media parchita, o una media manzana
-ni se te ocurra darme una media banana-
o una media toronja, o una media uva...
... aunque sea dame una media tunita
con todo y sus espinas.
Me las calo las espinas,
me las calo
con tal de no envejecer solo...
Maquinaciones.
Te escucho meditativo,
taciturno y algo embriagado;
me siento algo acorralado
y muy poco atractivo.
Quisiera saber qué es lo que clamas,
quisiera entender qué es lo que callas,
quisiera mil nudos de atarrayas
para pescarte entre mis flamas.
Te oigo casi como elucubrando
diez mil maquinaciones mezquinas,
tus besos y caricias divinas
se me escabullen revoloteando.
Te escucho un tanto consternado
como tonto, apacible y abobado
¿a dónde se fue a parar mi voluntad?
¡de vacaciones con tu sinceridad!.
taciturno y algo embriagado;
me siento algo acorralado
y muy poco atractivo.
Quisiera saber qué es lo que clamas,
quisiera entender qué es lo que callas,
quisiera mil nudos de atarrayas
para pescarte entre mis flamas.
Te oigo casi como elucubrando
diez mil maquinaciones mezquinas,
tus besos y caricias divinas
se me escabullen revoloteando.
Te escucho un tanto consternado
como tonto, apacible y abobado
¿a dónde se fue a parar mi voluntad?
¡de vacaciones con tu sinceridad!.
Letanía
Como un epitafio
escribí mi nombre sobre una estrella;
para que pudieras leerlo, mi bella.
Como un ultimátum
dibujaste tu silueta en mi frente,
para que la olvidara de repente.
Como una letanía
yo te llevo colgando de mi cuello,
porque tú eres el recuerdo mas bello
de mi vetusta y lejana soledad:
¡fuiste tú; princesa, mi única verdad!
escribí mi nombre sobre una estrella;
para que pudieras leerlo, mi bella.
Como un ultimátum
dibujaste tu silueta en mi frente,
para que la olvidara de repente.
Como una letanía
yo te llevo colgando de mi cuello,
porque tú eres el recuerdo mas bello
de mi vetusta y lejana soledad:
¡fuiste tú; princesa, mi única verdad!
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